DOS MIL EUROS POR UN CURSO SIN POSIBILIDAD DE TÍTULO


Un asociado que se encontraba en paro se apuntó a un curso de instalador eléctrico en una academia. Su objetivo era conseguir el título para poder conseguir un puesto de trabajo en este campo. Antes de firmar el contrato de enseñanza, que ascendía a 2.000 euros, preguntó si con el graduado escolar era suficiente para conseguir el título correspondiente si superaba el curso, a lo que respondieron afirmativamente. Cuando llevaba un mes de curso, un profesor le preguntó por sus título y, cuando se enteró de que sólo tenía el graduado escolar, le dijo que no tenía sentido que siguiese en el curso porque para conseguir el título necesitaba contar previamente con un título de formación profesional. El afectado dejó el curso y exigió la devolución del dinero. La academia le devolvió 1.500 euros.