IRACHE RECIBE DECENAS DE QUEJAS DE MOVILES "ACUATIVOS" QUE SE ESTROPEAN AL MOJARSE


La Asociación de Consumidores de Navarra Irache advierte sobre los problemas que están teniendo algunas personas con los móviles que compraron y que, supuestamente, eran resistentes al agua. Durante los últimos meses, y especialmente en lo que vamos de verano, ya se han recibido decenas de consultas por estos aparatos.

En un momento dado, el teléfono, tras mojarse, se ha averiado y el comprador lo ha llevado al vendedor para que lo repare, dado que se encuentra en periodo de garantía. Sin embargo, en muchas ocasiones la empresa asegura que el agua entró en el aparato por un mal uso del consumidor y que, por tanto, la garantía no se puede aplicar.

Pagar la avería o comprar un teléfono nuevo


Si se puede reparar, el consumidor tiene que pagar la avería, cuyo coste puede ascender a doscientos euros; otras veces, el terminal, que ha podido costar más de quinientos euros,  no es reparable, y el usuario tendrá que comprarse otro nuevo.

A partir del sexto mes, más difícil

Estos casos tienen una solución más difícil cuando ya ha pasado más de medio año desde la compra del teléfono. Esto es debido a que, si bien la garantía legal es de dos años, sólo en los seis primeros la legislación determina que, a priori, se entenderá el fallo procede del terminal. Si ha pasado este plazo, las empresas están achacando habitualmente la responsabilidad de la avería al mal uso del comprador, que es quien debe demostrar que no fue así y que existía un defecto en el móvil desde la adquisición.

Resistencia limitada a una profundidad o un tiempo

Aunque la resistencia al agua es uno de los reclamos publicitarios que utilizan las compañías para vender algunos de sus terminales, en ocasiones está limitada a un tiempo o una profundidad de inmersión en el agua. Así, en algunos móviles ya indican que sólo se pueden sumergir un metro en el agua durante media hora, por poner un ejemplo.
Sin embargo, algunos consumidores no leen estas característica y creen, erróneamente, que pueden meterlos en el agua indefinidamente sin que surja ningún problema. Algunos de los afectados admiten que el móvil comenzó a fallar tras bañarse con él en la playa o incluso practicar buceo. Otras veces, por el contrario, aseguran que han cumplido las instrucciones indicadas o que sólo lo han mojado un poco en la fregadera o la ducha de casa y se ha averiado. 

Seguir los pasos en la instalación

Algunos de estos terminales basan su resistencia al agua en la instalación de tapas o material que protege el terminal. Por ello, es muy importante leer muy detenidamente las instrucciones y seguir todos los pasos de instalación indicados en ellas. A veces, en la información facilitada ya indica que la empresa sólo se hará responsable ante posibles daños cuando “todos los puertos y tapas estén perfectamente cerrados”.

No se puede determinar cómo se produjo la filtración

El problema radica en que, una vez producida la avería, el servicio técnico sólo puede determinar que ha habido “infiltración de agua” en el terminal pero no cómo se produjo esta filtración. Ante la duda, e independientemente de cómo se produjeron los hechos, muchas compañías culpan de ello al consumidor y se eximen de toda responsabilidad.
De hecho, llama la atención que las condiciones de la garantía que ofrecen algunos de estos  modelos excluya expresamente de los supuestos cubiertos el contacto del terminal con el agua.