SEGURO A TODO RIESGO QUE NO CUBRE LA REPARACION


Un asociado sufrió un accidente al circular con su coche. Sin embargo, tenía suscrito un seguro a todo riesgo por lo que llevó el coche al taller para que lo reparasen, con la seguridad de que la compañía iba a cubrir todos los gastos, tal y como estipulaba la póliza. A los días le entregaron el coche reparado y pagó la factura, que ascendía a 1.732 euros. Cuando comunicó el gasto a la aseguradora, le dijeron que, tras la peritación realizada, sólo cubrirían el valor venal del vehículo, que era de 1.150 euros.  El asociado acudió a Irache, donde se reclamó los casi seiscientos euros de diferencia entre el coste y la oferta de la aseguradora, puesto que en las condiciones particulares del préstamo no permitía al seguro pagar sólo el valor venal. Finalmente la aseguradora aceptó pagar el coste íntegro de la reparación.