SEGURO CON FIRMA FALSIFICADA SIN SUSCRIBIRLO


Una pareja compró un coche hace tres años y para ello pidió un préstamo de 7.500 euros a un banco. En el momento de la compra negociaron adquirir un seguro de amortización para cubrir el pago en caso de fallecimiento del marido, puesto que la mujer era ama de casa y no contaba con ingresos propios. Al tiempo, el marido murió. Cuando la mujer reclamó el pago del préstamo por parte del seguro, desde el banco se lo negaron al asegurarle que la póliza estaba  a nombre de la mujer.
Al reclamar desde Irache, se remitió a esta asociación un seguro sin firmar a nombre de la mujer. Al incidir en esta circunstancia, la entidad envió un nuevo contrato de seguro con la firma de la viuda. Sin embargo, ella aseguraba que no había firmado ningún documento. Acudió a dos peritos, que le confirmaron que la firma estaba falsificada. Al comunicar esta circunstancia al banco, éste se echó atrás y dio por saldado el pago del préstamo.