TARJETA DE CRÉDITO ROBADA


A una consumidora le robaron la cartera con sus tarjetas de crédito. Aunque nuestra socia se dio cuenta rápidamente del robo, y lo notificó enseguida a su entidad, el ladrón, utilizando las tarjetas que había robado, consiguió extraer, de cajeros automáticos, 1600 euros. Las tarjetas de crédito estaban aseguradas, pero la aseguradora se negó a compensar a nuestra asociada, alegando que nuestra asociada había actuado negligentemente en la custodia de la tarjeta y de su número secreto. Desde IRACHE efectuamos una reclamación a la entidad de crédito, defendiendo que su actuación había sido correcta (avisó a la entidad y denunció de inmediato), e informándoles de que desde el punto de vista técnico, el ladrón había podido obtener el PIN a partir de los datos contenidos en la banda magnética de la tarjeta. Por otra parte, sentencias judiciales, en casos similares, han declarado que el consumidor no tiene que abonar cantidad alguna en caso de uso fraudulento de la tarjeta. La entidad de crédito aceptó la reclamación y reembolsó los 1600 euros a nuestra asociada.